Tras este episodio decidió deponer las armas y, guiado por Benito de Aniane, fundó un monasterio pre-románico en la soledad del valle del Gellone, instaurando en la veneración a la Vraie Croix, pertenencia de Carlomagno.
Tras su fallecimiento sus gestas fueron loadas por trovadores y se forjó toda una leyenda a su alrededor, como gran señor feudal y como un santo a venerar.
En el siglo XII, el monasterio fue reformado construyéndose un nuevo claustro, y el lugar cambió de nombre, pasando de denominarse Guilhem de Gellone a Saint-Guilhem le Désert.
Las tomas de poder de los abades comendatarios del siglo XV y las Guerras de religión del siglo XVI influyeron en un declive del lugar, hasta que fue ocupado por la congregación de Sant Mauro.Tras la visita del pueblo y la abadía y callejear por sus calles cogimos el coche y seguimos camino hacia Aviñón.

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